domingo, 6 de marzo de 2011

La extensión en Miguel Espinosa




“Para muchos, la extensión es repetición: los mismos átomos producen las mismas cosas; por consiguiente, la novedad no existe. Para otros, en especial para los niños, la extensión es acaecimiento; nada se repite, la novedad rige el mundo. Entre los primeros se hallan algunos filósofos y reflexivos, los desengañados, los cansados y muchos suicidas; entre los segundos, amén de los niños, los poetas, los viajeros en lejanas tierras y los narradores de cosas fabulosas. Mas no sólo estos necesitan ver el mundo como constantemente nuevo y acaeciente. También los pacientes investigadores de las causas naturales que mueven lo movible, los capaces de razonar sus creencias, los que poseen convicciones, como diría Aristóteles, precisan de aquella disposición. La aventura de indagar en los hechos requiere entusiasmo y atracción hacia la apariencia. En su vejez, el astrónomo Hiparco manifestaba: Si mi conciencia no hubiera valorado el universo como algo sumamente interesante, conservando siempre la tendencia que durante la niñez me movió a poseer lo extenso, recorrer la longitud y conocer lo lejano, no habría medido la distancia del Sol a la Tierra.

La novedad, extensión y misterio del mundo es algo que reside en nosotros, y que, por así expresarlo, prolonga el ser de la infancia”.




(Del libro Asklepios, de Miguel Espinosa. Edición de Siruela, 2005)





Percibir esa extensión que se trae de la infancia. Vivir sin renunciar a explorarla. Riesgo de dispersión en la búsqueda. ¿Quién dijo que se aburría? De niño solitario, los juguetes y los tebeos no suplían, sino que complementaban. Hacían crecer diálogos, facilitaban indagaciones, procuraban hasta pequeños o profundos morbos. No hay nunca repetición, los átomos producen más elementos novedosos de los que se piensa. La dinámica nunca es singular, ni anodina. La vida humana recaba precisamente una complejidad que dista de la monotonía. Quien de adulto se limita a la uniformidad y el quietismo es que ha renunciado a la identidad del niño interior y permanente que le sigue pidiendo que inquiera y rastree. La extensión cubre todo el tiempo que se vive. Cierto que éste a su vez está condicionado por las limitaciones del cuerpo. Pero incluso con el recuerdo se transciende. Los ancianos siguen teniendo un proceso de prospección interior. La tendencia a comprender cada capítulo de la vida es ya bastante para justificarla. Los que han salido de sí para comprender lo exterior también han seguido viviendo en ellos mismos. 


8 comentarios:

  1. Pienso que la extensión es partes extra partes. Nos remite a una operación lógica de totalización. Para dar cuenta de la novedad (acaecimiento, devenir,...), sin llevar a confusión, creo que es necesario otro concepto. Por ejemplo, la duración en la filosofía de Bergson. También es interesante la oposición entre los conceptos intensión y extensión (fuera de la lógica formal) para clarificar la noción de singularidad (irrepetible) que entraña la novedad (y el devenir).

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  2. Hola, te vi como seguidor de un blog amigo y decidí visitarte, me pareció muy bueno tu espacio, así que voy a quedarme por aquí como seguidor.
    Si tienes ganas, te invito a pasar por el mío.
    Un saludo desde Argentina.
    Humberto.

    www.humbertodib.blogspot.com

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  3. Lluvia de Estrellas20 de marzo de 2011, 22:22

    Extensión: Espacio, tiempo; historia, ficción.
    Viaje, aventura; infancia, posibilidad, admmiración...Yo soñaba que era Marco Polo y descubría las maravillas del mundo. Aún sigo soñando con esa posibilidad, aunque la infancia me lleva a la vejez y lo posible a lo imposible.
    Un saludo y gracias por permitirme viajar por las palabras.

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  4. Precesión. Nada que objetar a que dispongas de otro concepto. Todo está abierto y a mi no me crea confusión. Hay que seguir indagando. Un cordial saludo.

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  5. Gracias, Humberto, puedes seguir pasando cuando desees. Espero en breve retomar los textos y los comentarios.

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  6. Lluvia, por favor. Las palabras son aves que nos dejan montar sobre ellas. Y seguir la ruta que ellas, no nosotros, quieren. Gracias a los viajes que se nos propone (oh, la literatura como gran viajera que nos tienta y nos transporta) descubrimos al Gran Khan, por ejemplo, o revivimos los sacrificios aztecas, o participamos de la culta ciudad de Ur.

    ¿Puedo preguntar...? ¿De qué manera la infancia te traslada a la vejez? ¿Cómo se manifiesta?

    Buena noche de equinocio.

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  7. Lluvia de Estrellas22 de marzo de 2011, 21:58

    La respuesta es muy sencilla, Alma. La infancia y la vejez, aunque antagónicas, se suceden en el tiempo, y la distancia entre ellas, según dicen, es muy corta.

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  8. Infancia y vejez...acaso ni se sucedan. Son dos conceptos convencionales, dos términos que se pretenden absolutos, cuando todo es tan relativo. Acaso vayan de la mano (¿distancia corta?) Los biólogos hablan de generación y destrucción celular, neuronal, etc. desde la infancia. De acuerdo, volvamos al lenguaje. Para designar dos estadios muy delimitados cuando se encuentran aparentemente lejanos los términos sirven. ¡Hay que entenderse! Un entendimiento que no debería llevarnos a esas euforias lógicas de la juventud y esas depresiones lógicas de la vejez.

    Permíteme la ironía, Lluvia. El escritor Sampedro, por ejemplo, ¿qué es? Uno le ve tan fresco mental y místicamente...

    Gracias por tu interés. Buena noche.

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